Aún no ha llegado el amanecer,
y ya de a poquito me muero.
No estoy segura qué siento,
solamente sé que no creo.
Ya no creo en nada.
Sólo basta escuchar el silencio.
Sólo queda aguardar a ausentarse.
Cerrar los ojos y esperar
a que con certeza algún día,
la fé nos sirva de algo.
Ya no quedan reservas,
ni existen filosofías vagas;
únicamente café sobre la mesa.
Aún no ha llegado el amanecer,
y ya no queda nada.
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